Una cómoda y amplia casona montañesa a pocos kilómetros del mar y de la montaña.
Este precioso hotel rural, rehabilitado y decorado por sus propietarios en 1999, está asentado sobre una casona típica montañesa, con escudo de armas que data de 1620.
Sus once habitaciones son diferentes unas de otras, tres son abuhardilladas , una suite con dos habitaciones tambien abuhardillada, y el resto destacan por su amplitud y su confort. Television, secador de pelo,espejo de aumento y productos de acogida en todas ellas.
En la planta baja, encontramos un salón de lectura, una pequeña barra de bar, dónde el cliente puede servirse el mismo , y el comedor de desayunos, dónde por las mañanas es muy agradable encontrarse el pequeño buffet frio que María la propietaria prepara con esmero y cariño cada mañana.
En verano es muy apetecible disfrutar del jardín, desayunar o tomar una copa al anochecer.